Noctiluca ha venido a echarme una mano con los últimos trastos del piso. Es increíble la cantidad de cosas que han salido de ese piso y por suerte, tras un mes frenético de anuncios, llamadas y preparativos hemos conseguido vaciarlo y vender o regalar todos los trastos.
Vivir sin frigorífico una semana durante el mes de junio ha sido toda una experiencia.
Pasaron 4 años de trabajo, salir, convivir con guiris, conocer amigos, gente interesante y no tan interesante, frustraciones laborales, personales y por supuesto, alegrías y diversión. Experiencia al fin y al cabo.
Llenamos el taxi con mis trastos y miro por última vez mi calle, la rotonda con las gaviotas. Pienso.
"-¿Cómo coño vas a subir eso al avión? Es un montón de equipaje. -Me pregunta Noctiluca.
-No sé cómo lo voy a hacer pero lo tengo que subir todo. Dejaré la mayoría de los bultos y cogeré sólo lo necesario en mi escala en Dinamarca. Te dejo la báscula, un edredón… -Respondo.
-Seguro que lo consigues. A tí seguro que te sale bien.”
Entra en escena la guiri que vive con él. Se contonea al andar por al terraza chapurreando el español con mucho acento. Me dice que a ella le registran siempre y que sólo se puede llevar un bulto de equipaje de mano, bla, bla, bla. Todo ánimos. Uno podría pensar que es sincera pero su cara denota envidia porque en el fondo sabe que con la cara de niño bueno que tengo no tendré problema. Mañana es 1 de julio.
El por qué a ti si y a mi no, por qué tu puedes y yo no, por qué unos nacen con estrella y otros estrellados... En igualdad de condiciones ante los retos de la vida no quiero pensar que todo se basa en la suerte o en el destino de los contendientes, sino en el arrojo, su inteligencia (emocional o no), en saber jugar las cartas lo mejor posible. Estrujar tu herencia genética, sacarle partido. Adaptarte al medio que te rodea y sus circunstancias para sobrevivir. Ser consciente de tus posibilidades y limitaciones y tratar de hacerlo lo mejor posible. Evolución a fin de cuentas.
"-Un abrazo tío, cuídate. -Me dice Noctiluca en la estación de Metro.
-Nos vemos pronto. Mucha suerte con lo tuyo. -Le respondo."
Mirando la pista de aterrizaje antes de embarcar pasan un montón de recuerdos en mi cabeza. Como tantos otros en el país que abandono, ahora soy un inmigrante.