lunes, 24 de agosto de 2009

Fiesta

Es mi segundo verano integramente fuera de España y la sensación es extraña. Pocos días de sudor, moreno de "flexo" en mi piel y a pesar de tener la playa muy cerca apenas la he pisado. Los españoles que visitan la ciudad están muy contentos pues la media es de 24 grados si hace sol y sopla una ligera brisa. La sobriedad, la elegancia y pureza de líneas y el respeto por el medio ambiente y la singularidad sigue patente. El diseño danés es fiel reflejo de la cultura del país, del "calor" que desprenden sus gentes. Abrasador, efusivo y acogedor al mismo tiempo, nada que ver con el español.

Para muestra un botón:

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-¿Vendrás a la fiesta Kires?

- No lo sé, es que me sale muy caro tener que venir sólo para la fiesta y si además he estado trabajando todo el día va a hacerse demasiado largo.

- Anda vente, podrías venir...

-Me gustaría, pero luego tendría que buscarme un sitio para dormir o empalmar y regresar con el primer tren de la mañana... No me importaría pero el problema es lo de dormir porque empalmar no me seduce en estos momentos...

- Hombre puedes dormir en el sofa de la oficina, tienes las llaves , jeje.

- Sí, es cierto. Ya veré a ver lo que hago -dije (pensando para mis adentros que si después de 6 meses de trabajo en la empresa esta hospitalidad era todo a lo que aspiraba de mis compañeros está claro el porqué del triunfo de las redes sociales en este país y me atrevo a decir que en el resto de los nórdicos para hacer amigos y relacionarse con gente)."


No iba a ir a la fiesta de todas las maneras, y mucho menos tras haber repetido esa conversación dos días seguidos con 20 personas distintas e idéntico resultado, pero esperaba al menos que alguien me ofreciera SU sofá para agradecer el detalle tras negarme a aceptarlo.Nadie lo tuvo.