jueves, 9 de abril de 2009

Katten (el gato)





-Mira mi gato. -me dice señalando la pantalla de su móvil.
-¿Cómo se llama? -Le pregunto.
-Mi gato se llama katten, significa “el gato”.
-¿El gato? Pienso para mis adentros. A continuación le pregunto: ¿Por qué le llamas así? ¿no tiene otro nombre para diferenciarlo de los gatos de la calle o del de tu vecino?
-No, mi gato, es Katten, el gato, katten, así es más fácil.

Me hayo en Christiania, la zona libre de Dinamarca: libre de pensamiento, libre de reglas, ¿libre de danesas (medianamente) inteligentes, también? Hablo con una estudiante universitaria del segundo año del equivalente a la carrera de Empresariales en España: es morena y me parece muy guapa, pero tras ese pequeño comentario sobre el nombre de su minino ha perdido su encanto. Unas cervezas, unos cigarritos de la risa, y su otra amiga está inquieta: rubia, 1.85, delgada de ojos claros, con tipo de modelo. No está borracha y habla español con acentillo extraño. Despúes de hablar con mi amigo Patxi por teléfono pidiendo guerra parece que se le ha bajado la líbido y se le nota algo incómoda. El sitio no le convence mucho, no le gusta el musicón funky, a ratos electrónico, a ratos no se sabe qué, que pinchan en el bar y con el que bailan las juventudes “libres" de Copenhague.
Poco se imaginaría ella que acabaría bebiendo vino en un apartamento cercano con los dos tipos que hablan con ella y su otra amiga. Poco se imaginaría que su amiga la dejaría plantada cuando ella, cansada y sin haber querido probar el delicioso caldo que se le ofrecía (riojano de 100 coronas), se va para casa no sin antes haber respondido a la pregunta: ¿Le contarás tu novio que has acabado la noche en el piso de un español con tu amiga y otro español bebiendo vino después de haber salido de Cristiania?
-Por supuesto que no. -Responde.

El mito liberal de las nórdicas se me vino abajo hace tiempo pero ante esta respuesta pensaba: ¿Las nuevas generaciones están más reprimidas que las anteriores? ¿o acaso es una percepción falsa? ¿No será que cuando están fuera de su país es cuando se liberan? No será acaso que muchos danesitos y danesitas no son tan distintos de muchos españolitos del “qué dirán" que tienen miedo a que alguien sepa o les vea haciendo cosas “prohibidas” en su ciudad? El tiempo puede que me haga cambiar de opinión, pero de momento me quedo con la imagen del autocontrol y la represión emocional vikinga si no hay mucho alcohol de por medio.

Me quedará un buen recuerdo de aquella noche y no por una mujer precisamente. Hacía tiempo que no encontraba un conversador como Patxi: tan pronto parecía que había metido la pata irremediablemente con sus comentarios como lo arreglaba él solito en un momento. Un tira y afloja dialéctico con vino de por medio y unas guiris inocentes que apenas daban juego que recordaré con cariño. Ese partido del viernes estaba amañado y era imposible ganarlo pero por juego nos hubiera ovacionado el estadio entero.

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